Princesa del Cielo

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Asunción, Paraguay
Hola, soy una amante del chocolate y de la lectura paranormal. Me gusta leer, escribir e introducirme a los diferentes y fascinantes mundos que existen dentro de los libros.
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viernes, 22 de abril de 2011

El Reflejo de la Luna II Parte 2

Sharon II

— ¿Que es el tiempo para tí?

—El tiempo, es un concepto extraño…

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Sharon corrió sin detenerse, luego de haber lanzado a Alexander lejos de ella. No quiso hacerlo, pero su instinto fue más fuerte que su razón. Nada tenía sentido en ese instante…solo que debía salir de ahí.

Ya habían pasado unos minutos desde que sucedió aquello y poco a poco la sensación de euforia mezclada con medio; que la hizo reaccionar precipitadamente, desapareció.

Miles de cosas pasaron por su mente, pero ninguna de ellas, pudo explicarle lo que sucedió.

Alexander, el único humano que llego a ser su amigo, se había presentado frente a ella siendo otra persona o más bien otra cosa. La había salvado de ese idiota, aunque claro ya había estado a punto de deshacerse del él, ella misma.

Toda esa mezcla de sentimientos se atenuaron gradualmente, incluso mientras corría…así que fue cada vez más lento, hasta que finalmente se detuvo junto a un gran árbol y se recostó a los pies del mismo, solo así... de pronto y se quedo quieta… reflexionando sobre todo. Ahora que ya no se movía, trataba de calmarse y pensar.

No se dio cuenta que podría manchar su vestido, ni nada de lo que había a su alrededor.

Aunque su agitación había pasado, aun estaba aturdida. Respiro varias veces antes de fijarse en donde se encontraba. No reconoció rápido en lugar…pero después de unos segundos más; lo hizo, se encontraba a unos 20 metros de la casa.

Quería correr en su habitación y quedarse ahí… como cuando era pequeña y algo no le gustaba. Pero ella ya no era una niña tenía diez y siete años, ya era mayor debía enfrentar sus problemas, tal y como le decía su tío, siempre que se enfurruñaba por cosas que no le agradaban, como mudarse cada rato, esconderse… estaba hasta el cuello de todo eso.

“¿Quiénes eran los humanos para dictar lo que era normal o no?” Ella podría aplastarlos si realmente quisiera; pero no quería, después de todo ella también era humana ¿verdad? Bueno; media humana… lo que sea, comportarse normal era irritante.

Pero se estaba desviando del tema… y del punto central del día… Alexander “¿Qué rayos le paso? ¿Por qué se veía distinto?” pensaba, mientras repaso todo lo que había sucedido.

Recordó el aspecto de Alexander en su mente, la piel tan blanca como la luna misma… con los movimientos de un depredador, y sabia como eran porque ella misma se movía de esa forma a veces; con movimientos calmos y metódicos, con un rostro que no dejaba traslucir nada de lo pensaba.

Y sus ojos… estos eran rojos… como la sangre, y así una idea le vino a la mente. A caso Alexander ¿se había convertido en un vampiro? No imposible… tan pronto como lo dijo; supo que no era cierto, claro que era posible, pero si era así…

“¿Cuándo fue? Y ¿Quién lo convirtió? Y lo más importante ¿Por qué venía a ella, después de tantos años?” Una y otra vez ideas y conclusiones pasaron por su mente pero ninguna la complació. Si se encontraba de nuevo con Alexander… no huiría.

Le preguntaría las cosas, no podía quedarse con la incertidumbre, esa actitud no era la suya, no era la actitud de una Walker.
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Alexander se encontraba sentado en una silla, en la habitación que le había dado el maestro para reposar. Se encontraba algo furioso y desconcertado por la reacción de Sharon. Su temperamento después de la conversión era muy fuerte, sentía muchas cosas y tan ferozmente que a veces no se controlaba.

Le había tomado; según el maestro, menos tiempo que un neófito normal adaptarse, pudo reflexionar y reaccionar tal solo a año y medio de ser convertido. Tardo dos años después de eso en volver a ser el mismo o al menos algo parecido a lo que era su personalidad. Pero aun así su carácter era algo volátil a veces.

El maestro lo ayudaba a controlarse cuando eso sucedía, tenía mucho poder. Y adoraba el poder, le gustaba… por eso lo seguía… bueno por eso y…

—El niñito se siente… ¿frustrado? —dijo una voz detrás de él. Alexander volteo la cabeza, aunque no era necesario. Sabía quién era el bastardo, solo vino aquí para molestarlo por lo que sucedió hoy.

“Maldición, no estaba de humor para escucharlo” Pero claro el muy infeliz no se marcharía y dejaría las cosas en paz y lo que dijo a continuación solo probaba lo que él ya sabía.

— ¿No tienes nada que decir?—dijo atravesando el espacio que lo separaba de la cama a la puerta ¿Qué porque había una cama, si no la utilizaban? Pues la respuesta es simple, ya estaba ahí cuando consiguieron la casa… —La dejaste escapar…—incito el vampiro…mientras se recostaba en la cama—Sabia que lo harías… —continuo pero esta vez imito un suspiro cansado. Luego sus ojos parecieron emitir un brillo calculador frío y lo siguiente que dijo, hizo que una furia le recorriera todo el cuerpo —El maestro debió dejármela a mí… y

No lo dejo terminar la frase… lo atrapo del cuello y lo tiro contra el suelo estampándolo ahí con toda su fuerza… los ojos de Alexander dejaban entrever toda la cólera que le había producido la idea.

—No te acerques a ella… nunca…me entiendes —logro decir a través los dientes apretados.
En eso el hombre que lo había detenido en el prado apareció de nuevo. Paso a través de la habitación y sin siquiera tocarlos o decir una palabra fueron separados por una fuerza a la que no podían hacerle frente.

—Niños…niños… no peleen… —pronuncio esas palabras con un deje de diversión y algo de enfado ya que no le gustaba que pelearan entre ellos —Alexander ya te lo dije… tú te encargaras de mi querida hija, y nuestro querido amigo Jericó, no se acercara a ella —y dijo esto con una mirada firme, que no admitía discusión. No necesitaba lanzar una mirada dura o de terror… ellos lo sabían.

El maestro podría acabar con ellos en un parpadeo — ¿Les ha quedado claro las reglas del juego?
—Si, Michael —dijeron ambos luego de inclinar la cabeza ante él.

Después se miraron uno al otro en claro desafió nuevamente… por lo cual Michael agrego:

—Y nada de peleas, me aburre realmente tener que separarlos…ahora Jericó, vete de la habitación de Alexander, deseo hablar con él…sobre mi hija…

Jericó asintió y salió del cuarto, no muy contento y cerrando la puerta detrás de él.

2 comentarios:

  1. Sta genia Nei.... disculpameel hb eodo leeo.. mi cbezanda ucara y me viene un dl troz jajajaja p y lasoy dominando ( kari con un latigo: atras dolor! atras!!)

    Me encantoooo.... ahora creo que el pobre alexander si te ama y el Michel lo tiene como hipnotiado... El jerico no me gustooo

    Esta Genial!!!! me encanta la historia de Sharon!!! lo sabes... besines

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