Princesa del Cielo

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Asunción, Paraguay
Hola, soy una amante del chocolate y de la lectura paranormal. Me gusta leer, escribir e introducirme a los diferentes y fascinantes mundos que existen dentro de los libros.
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lunes, 2 de mayo de 2011

El Reflejo de la Luna II Parte 4

 
Sharon IV

— ¿Que eres? —pregunto asustado.
—Como yo lo veo, tu presente y tu final…—contesto mostrando un dulce sonrisa, antes de proponerse acabar con la vida del humano...
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Sharon nado solo unos cuantos minutos antes de salir del agua y vestirse. Cuando ya estuvo bien acomodada dentro del vestido,  torció su pelo para luego atarlo con un lazo, el cual llevaba desde que había salido de la casa. Por suerte el vestido, no acabo todo mojado o al menos no demasiado.

Después de arreglarse y quedar más o menos presentable, fue a sentarse a una roca que se hallaba a su izquierda. Al hacerlo se llevo ambas manos al rostro y suspiro de alivio. Se sintió más relajada luego de haberse sumergido por unos instantes en el agua. 

Pero su tranquilidad duro poco ya que en el momento mismo que recostó su espalda por el árbol que había detrás de ella; sintió que algo se aproximaba a donde ella se encontraba… era muy veloz. 

Todos sus instintos se pusieron alerta, como si percibieran la amenaza que suponía aquel ser… mientras veía como una figura se acercaba. 

Y luego de la nada ya estaba ahí…

—Sharon…—pronuncio su nombre nada más llegar. No reconoció quien era al instante y siseo hacia él para que no se acercara.

El olor de Alexander había cambiado para ella, así que le costó asimilar que era él, frente a ella. 

Sus ojos le decían que era él, y que estaba a solo unos metros lejos en la entrada del claro, pero el instinto de supervivencia dentro de ella era más fuerte;  y esa emoción la lleno por completo, por lo que le llevo unos segundos controlarlos.

Y por ello; lo único que pudo hacer durante unos minutos fue mirarlo fijamente, como si fuera a atacarlo. Claro, que la actitud que tomo hacia ella, la ayudo un poco, ya que se quedo completamente inmóvil…desde que apareció. 

Respiro varias veces y lo intento.

—Alexander…—comenzó. Pero no se le ocurrió nada más que decir que su nombre. 

 “Habías decidido que no huirías ¿verdad?” se reprendió así misma por la actitud que estaba mostrando. 

Decidió después de unos instantes que debía decir algo más, y se cuadro de hombros antes de hacerlo. 

Miro hacia donde estaba el, para tomar algo de valor y Alexander solo se quedo  ahí, quieto y observándola inmutable en su postura. 

Se dio cuenta entonces que no podía leer nada en él, como si fuera una figura sin vida, ya que no transmitía nada en su postura. Aparto la mirada un segundo lejos de él, pero luego se volvió y fijo la mirada en sus ojos. 

Cuando llego a ellos, las impresiones que vio allí fueron abrumadoras, la miraba tan detenidamente como si no pudiera evitarlo, como si lo último que quisiera hacer fuera apartar sus ojos de ella. 

Había determinación en ellos… la  absorbían por completo como si quisieran devorarla… eso le provoco una emoción extraña y que la inquieto al mismo tiempo “No me atacaría o almorzaría… ¿o sí?” pensó de pronto nerviosa. 

Y el silencio solo crecía entre ambos a medida que pasaban los segundos. Hasta que por fin se decidió a romper el silencio…y dijo lo primero que le vino al a mente.

—Alexander… ¿Qué eres? —sí, ella sabía lo que era. Pero quería escucharlo de sus labios.

—Soy uno de los condenados…Sharon. Soy un vampiro... —contesto y había algo de tristeza  y dolor en sus palabras. 

Al escuchar ese eco de amargura se acerco dos pasos a él, y se detuvo a sí misma. Ella nunca pudo resistirse al dolor de las personas que quería y Alexander era una de ellas, quería confortarlo pero… pero él…

 Ya no era el humano que conoció. Se parecía en algo al antiguo humano y tenía la certeza de que era Alexander, pero sabía que ahora también era algo más. 

Y no sabía si confiar o no, en acercarse a él…
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Alexander percibió su aroma y lo siguió, se encontraba en un lugar muy interno en el bosque en los alrededores del poblado. Utilizo su velocidad para llegar cerca de ella. En minutos, llego en donde se encontraba y cuando la vio no pudo evitar pronunciar su nombre.

Cruzaron unas cuantas palabras, pero nada lo prepararon para cuando ella quiso acercarse a él.

En el mismo instante en que la vio moverse unos pasos, se dijo que si aun hubiese sido humano su corazón le hubiera saltado del pecho de la alegría que sintió por aquel gesto de su parte.

Pero ella se detuvo cuando después de unos pasos…Aunque aquello ya no lo desanimo, como su primera reacción cuando lo vio.

Ella quiso acercarse a él, eso quería decir que aun tenía esperanzas. Solo debía desaparecer cualquier barrera, cualquier duda de que él, fuera a hacerle algún daño apropósito.

También se dio cuenta del error que cometió hacia tantos años; cuando aún era humano… fue un tonto por dejarla ir, por haberse sentido asustado de lo que ella podía ser. Que solo había solo una cosa que debió haberle importando en ese entonces, lo que significaba ella para él. Pero ya fue tarde una vez que se hubo marchado, no se dio cuenta que de que ella se había convertido en ese algo tan especial. 

Deseaba estar cerca de ella… era su mundo. La amaba…y la necesitaba tanto como a la ahora anhelaba la sangre para sobrevivir. No diría el aire, porque obviamente ya  no necesitaba respirar, pero si aun fuese humano se lo hubiese dicho.  

Pero esta era otra vida, una en la que necesitaba de aquel liquido de vitalidad… y eso era Sharon para él. Aun antes de convertirse en lo que ahora era…

Su misma vida...

—No te alejes de mi…Sharon… no me dejes…—sus palabras la sobresaltaron. 

Pudo ver la confusión en sus ojos, que siempre… decían la verdad para aquel que quisiera verlo… transparentes y sinceros…

—Yo no me alejo…de ti…—le respondió rápidamente ella. 

A lo que Alexander considero más sabio no responder que ella había huido de él hace unos meses atrás…pero debió de notársele algo en los ojos porque agrego:

— Yo no me alejo de ti…ahora…—asintió y decidió no enfocarse en aquel tema y le dijo algo que en verdad sabia con toda sinceridad que no podría hacer.

—Sharon yo… no te hare daño. No tienes porque…alejarte de mi lado—expresó y había mucha emoción contenida en esas palabras—Por favor Sharon déjame explicarte. Lo que me paso… lo que soy ahora, como llegue a esto.

Sharon pareció pelear consigo misma unos segundos. Después Alexander se acerco unos pasos a ella. Se veía algo tensa mientras lo hacía, cuando llego a solo unos pocos pasos de distancia no pudo evitarlo  y la abrazo. 

Ella se puso rígida entre sus brazos, hubo un momento en que sintió una carga de energía alrededor de ellos y que Sharon quería apartarlo, pero solo se quedo quieta justo entre sus brazos. 

No quería dejarla ir, como el vampiro que ahora era las emociones que sentía eran muy poderosas. 

Había aprendido a controlarse en estos años con Michael, pero los sentimientos que Sharon despertaba en el, destrozaron todo su control. Solo quería estar aunque sea unos segundos más cerca de ella, para así percibir su dulce aroma y envolverse con él, hasta perderse.

—Alexander…—pronuncio su nombre despertándolo de aquella sensación única. 

Y eso fue todo lo que necesito, debía ser fuerte, así que se alejo de ella un poco, recuperando algo de su autocontrol. Ella lo miro directamente a los ojos, como siempre y no dijo nada, aunque parecía algo incomoda. 

Pero algo de la tensión se alejo de ella después de que percibió algo en su mirada. El no sabía que podía haber sido, pero lo que fuese; estaba agradecido de que se mostrara y que aliviaran en algo el ambiente entre ellos, después de su momentáneo arrebato.

—Sharon… yo...—pronuncio “¿Pero que iba a decir? ¿Que lo sentía? No; no podía decir eso, porque no era cierto”

—Olvídalo… —dijo de pronto ella sonrojándose — solo dime donde hablaremos… me sentiría mejor si fuera en mi casa, pero mi tío vendrá, no te quiero cerca de él, aun…—sentencio, pero con ese aun su mundo se lleno de dicha.

 ¿Eso lo alejaría… después de que le explicara lo que le sucedió? No se dio tiempo para pensar en aquello así que extendió su mano para alcanzarla, pero ella retrocedió un paso de él.

 “Ve despacio” se reprendió a sí mismo. 

—Sharon solo quería…

—Alexander, no soy una niña para que me lleves de la mano, solo guíame.

—De acuerdo...—acepto al instante sabio que Sharon era terca, por lo que no insistió e hizo lo que le pidió y se encaminaron a un lugar en donde podrían hablar tranquilos.

La guiaría a una de las casas que adquirieron y que aun no habían ocupado. No se arriesgaría a que el maldito de Jericó se apareciera cuando estaban hablando. Este día seria solo para ellos. 

Y desaparecería a quien quiera que osara interrumpirlos.

10 comentarios:

  1. me encantaaaaaaaaaaaaaaaa
    ay sharon... me gusta alexanderrr te quiere muchoooooo estoy segura que todo es culpa del tu padre!!!! el es el malo....

    alexander!!!!!!!!

    me encantoooooooooooooo

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  2. Graciaas kari..¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ (ojitos brillantes)

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  3. ya te lo dije me da penita pero se que se lo mereceeeee

    mas (latigo) mas (latigo)

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  4. gracias ska..¡¡¡¡¡¡¡ (ojitos brillantes)

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  5. no se lo merece aun!!!!!!!!

    quizas despues, pero no ahoraaaaaaaaaaaaaaa

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  6. kari...el fue malo conmigo...T-T

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  7. nooo solo se asusto un poquito.... fue un susto sanitoooo ni trato de matarte o algo por rarita...... solo fue susto.....

    pobrecito...

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  8. sharon: tu no viste como me miro fue muy feo...

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  9. no seas alaraca!!!!!! si no es para tanto

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