Princesa del Cielo

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Asunción, Paraguay
Hola, soy una amante del chocolate y de la lectura paranormal. Me gusta leer, escribir e introducirme a los diferentes y fascinantes mundos que existen dentro de los libros.
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miércoles, 31 de agosto de 2011

Savage Highland I


Nos encontramos en las lejanas y arduas montañas del norte de Escocia. Tierras prácticamente inhóspitas, colindantes con las escandinavas, en esos momentos tierras de Vikingos.

Tras su venida, un grupo de druidas oscuros, se instalaron al norte del Loch Ness aprovechando la fluidez del oscuro agua del mismo, las leyendas que corrían para amedrentar a sus posibles enemigos. Estos son los Red Lion.
Estos son liderados desde las sombras por un hombre que nadie apenas conoce, los miembros del Red Lion nunca llegaron a abandonar la ciudad subterránea donde se escondían, Lionheik.
En las profundidades de la tierra, siguen la misión que desde el principio tuvieron clara, vigilar a los humanos, aquellos que les proporcionarían el futuro lleno de gloria que tanto ansiaban.

Algunos de esta sociedad oculta convivieron con los humanos en la ciudad, haciéndose pasar por sus familiares y amigos, otros, disfrutaron experimentando hasta traspasar los límites de la ética. Y el resto, simplemente se acomodaron en sus amplios sillones, observando cómo la ciudad decaía día tras día, mientras añadían información a los informes médicos de sus “experimentos”.
Pues estos seres no hacían otra cosa si no implantar pequeños hechizos duraderos bajo las pieles de estos humanos que eran capturados y torturados de forma horripilante.
De modo que, cuando volvéis a vuestra tierra natal, con vuestros clanes, demostráis una serie de cambios en vuestro cuerpo.
Descubrís que no sólo sois humanos, descendientes de druidas, celtas… Si no que tenéis ciertos poderes, ciertas habilidades, que es como realmente se conoce, y sois diferentes a los demás.
Sin embargo, nadie ha reparado en un pequeño detalle.
Los Red Lion sólo capturan mujeres. ¿Por qué? Porque son más débiles. No lucharán, no se rebelarán teniendo en cuenta el único papel que tienen en esa sociedad: adorar al género opuesto, los hombres.
Pero, ¿quién les asegura la paz eterna? 

El Comienzo:
Nimue La Doncella del Fuego y el Espíritu

I. El despertar del espíritu 1

Nimue abrió los ojos lentamente. Estaba tirada en el suelo frio y húmedo en algún bosque de las Highland. Un lugar, que ella no reconocía. Trató de ver a dónde se encontraba y por un instante se sintió abrumada por el dolor que le recorrió el cuerpo al tratar de moverse.

Dolor, miedo… Oscuridad. 

No podía ser cierto“Esto no está sucediendo” se dijo. Abrió y cerró los ojos; como pidiendo que se tratara solo de una pesadilla, una como las que solía tener... cuando era una niña. Y en eso, se dijo de pronto... vendría su hermano mayor o su padre y la despertarían amablemente.

Le dirían que nada malo le ocurriría a ella.
 "Nada malo te pasara pequeña"
Que estaba a salvo
"Estas a salvo aquí en el castillo. Con nosotros"
Que dejara de ser tan miedosa
"Te protegeremos siempre. ¿A dónde se fue mi valiente niña, eh? "
Y que no fuera una tonta
"Pequeña tonta. No te preocupes..."

“Bueno, lo de tonta se lo decían sus hermanos” recordó divagando mas en sus pensamientos lo que trajo una pequeña sonrisa a su rostro, la cual le costó un brote de dolor en sus costilla e hizo que abriera los ojos de nuevo.

“Aguanta” se reprendió a sí misma para calmarse, mientras se fijaba que aún se encontraba en aquel lugar. En el frío e incómodo suelo. Herida y... Sola. Por medio de un acto reflejo se llevó la mano al rostro, para cubrírselo. Otro error y uno supremo, se dijo después de unos instantes, ya que le escocieron las heridas y le dolieron un infierno las costillas por el repentino movimiento  
Mierda” exclamo mentalmente, tratando de respirar un poco, lentamente... como si le fuera la vida en ello para evitar que el dolor retornara. Pero en ese instante, la verdad la golpeo también. Dándose cuenta, de que no se encontraba en una pesadilla.

Todo era real. Nadie le diría que estaba a salvo. Estaba sola y a su suerte.

 “¿Quién la ayudaría?” se preguntaba mientras una lagrima rodó  por su mejilla, cayendo al costado de su cara, hasta llegar a la tierra. Intentó soportar el dolor que le producía moverse.
Tenía que salir de ese lugar como fuera y encontrarse con sus hermanos. Solo un poco más de esfuerzo y al menos podría sentarse en el suelo y recostarse contra el árbol que estaba a su izquierda, o al menos ella creía que era un árbol. Realizando un tremendo esfuerzo para tratar de respirar normalmente y unos quejidos de dolor después, logro avanzar medio arrastrándose hasta el árbol.

Le costó cada onza de su fuerza de voluntad, pero llegó. Dio gracias a todo el universo por que el mismo solo se encontrara a unos tres pasos de ella.... tres malditos y aparentemente cortos pasos.
— ¡Demonios¡— fue lo que salió de sus labios en un susurro; cuando por fin se acomodó contra el árbol y empezó a respirar, con un poco más de normalidad
“Si... no debía decir esas palabras” se decía mentalmente otra vez perdiéndose dentro de sus pensamientos por la alta fiebre que recorría su cuerpo “Pero bueno, esas costumbres se te pegan, si tienes unos hermanos que andan soltando maldiciones cada vez que abrían la boca” Se apoyó contra el árbol y empezó a respirar lentamente para que entrara aire a sus pulmones  “Y aquí estoy en medio de la nada hablando conmigo misma. Tal vez me este volviendo loca ahora...  pero ¿Cómo rayos me paso esto?” se pregunto y tras eso, empezó a mirarse a sí misma y su estado.

—Uhg... Jod...

Un pequeño gemido de dolor brotó de sus labios y soltó una pequeña exclamación de descontento, por la forma en que se encontraban ella y su vestimenta. No había un solo lugar que se hubiera salvado de la ruina. Ni siquiera su mente que cada vez, se fijo, estaba entrando en un tremendo caos. 

Su cuerpo no estaba en buenas condiciones tampoco. Sus ojos se nublaban con cada parpadeo que daba. Su energía disminuía y no sentía mucho sus piernas o brazos. Solo dolor... de nuevo, un brote repentino de angustia surgió en su mente sobre la situación. Esta sola y muy, muy mal herida.

La desesperación la hizo olvidarse de su estado y trató de moverse de nuevo.

Lo que realmente... no fue una buena idea. El dolor solo se intensificó más hasta que no halló fuerzas en ella para soportarlo. Y quedó allí, tumbada contra el gran árbol e inconsciente... en la oscuridad del bosque.



2 comentarios:

  1. Me encantan las imágenes, y ya me gustaría poder leer la historia de este rol, pero sabes que no tengo tiempoooo, jajaj

    Besos, wapa

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  2. Gracias val, me alegro que te gusten jijijijijiji

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