Princesa del Cielo

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Asunción, Paraguay
Hola, soy una amante del chocolate y de la lectura paranormal. Me gusta leer, escribir e introducirme a los diferentes y fascinantes mundos que existen dentro de los libros.
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martes, 22 de noviembre de 2011

El Reflejo de la Luna II Parte 6




Sharon VI

—Solo necesitan saber tres cosas de mí con absoluta certeza y nunca olvidarlo. Uno: Jamás juegues conmigo, eso quiere decir; no me traiciones ¿entiendes?  Dos: hay cosas muy peligrosas en este mundo con las cuales no te gustaría meterte y la Tres: Es que yo soy una de esas cosas...

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“mas...mas...” pensó Sharon mientras rodeaba con sus brazos el cuello de Alexander mientras este la besaba. Ella respondió al beso, segundos después de que una abrumadora y nueva sensación recorriera su cuerpo.

Sentimientos de pasión y posesión —algo que nunca antes había experimentado—se establecieron dentro de su mente y su cuerpo como si  hubiesen estado durmiendo y de repente este beso hubiera despertado esos instintos dentro ella.  Alexander la tomo de la cintura y la elevo un poco del suelo sin dejar de besarla, como si quisiera fundirse con ella en ese beso. Sharon estaba abrumada dentro de un éxtasis que no podía controlar; su propia naturaleza le exigía que tomara más... y más. Un remolino de sensaciones que no podía comprender.  

Momentos después— de Sharon —salió un sonido lleno de deseo y calor que provoco una respuesta en Alexander. Quien la atrajo aun más hacia él. Como si sus cuerpos tuvieran que tocarse.

Alexander despego sus labios de los de Sharon— quien ahora miraba hacia el techo de la casa con ojos algo idos y nublados por las nuevas sensaciones— pero no separo sus labios de su piel suave y lisa mientras dejaba a su paso un reguero de besos pasando por sus mejillas y luego bajando al borde de su mandíbula como hipnotizado por ella hasta llegar  a la curva de su cuello.

—Alex... Alexa-n-der —dijo Sharon entrecortadamente con la voz algo ronca y amortiguada tratando de controlar lo que le pasaba.  Y sintió que debían parar lo que fuera que habían comenzado.
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Cuando escucho su nombre la niebla de necesidad que lo había embargado por la repentina retirada de Sharon se disipo lentamente. Alexander roso sus labios perezosa y tiernamente por el cuello de ella. “Tenía que calmarse...” se dijo aun abrumado por las emociones que despertaba Sharon en él.

—Alex... Al... — escucho que ella estaba diciéndole y su voz esta vez lo ayudo a ver con mayor claridad.
—Lo sé—dijo con una voz gruesa, casi borracha— lo se... —seguía repitiendo una y otra vez hasta que la llevo y sentó poco a poco en uno de los asientos grandes de pieles. Quedando el arrodillado a sus pies sosteniéndola de la cintura. Luego levanto su rostro hacia ella y le dijo aferrándose a ella:
— Lo siento... no pude controlarme.
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Sharon lo miro directamente a los ojos y vio la sinceridad en ellos.

—Bueno. Eh, yo... —fue todo lo que salió de sus labios—su mente estaba en blanco— No se le ocurría nada para decirle a él.
—Lo siento... lo siento. Te abrume ¿verdad? Es solo que cuando te oí decime que te alejarías de mi y diste un paso lejos, simplemente enloquecí. No quiero que te alejes de mi Sharon. No otra vez... —le dijo Alexander rápidamente para que no lo apartara.

Sharon desvió la mirada unos instantes sonrojándose—mientras una parte de ella estaba complacida y avergonzada en partes iguales— por la declaración tan abierta de él.

Luego de unos segundos lo miro extrañada nuevamente—reflexionando— ella ciertamente tampoco quiso alejarse de él, cuando la beso. Ese fue—se dio cuenta— su primer beso.

Su primer beso real y había querido mas; siendo sincera consigo misma no estaba segura de donde saco las fuerzas para decirle que parara. Pero no podía seguir quedándose callada. Sharon se aclaro la garganta y le dijo:

—Podrías sentarte a mi lado un momento y no a mis pies ¿por favor?—le pregunto a Alexander quien parecía capaz de quedarse ahí en el suelo para siempre. Y por lo que ella sabía; ahora que él era un vampiro, tal vez podría y no le importase estar así. Pero ella estaba un poco nerviosa de tenerlo tan cerca después de que la había besado. Necesitaba algo de espacio para pensar y con él a sus pies simplemente no podía.

Alexander se movió despacio soltándola en el proceso mientras se ponía de pie y se sentaba a su lado.

Sharon lo observo todo el tiempo sin poder apartar la vista de los ojos azul cielo de él, como hipnotizada por su mirada y tal vez lo estaba, se dijo mientras se sonrojaba nuevamente y miro sus manos tratando de resolver que debía decir en esta situación.
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Alexander miró fascinado como un tenue color rosado empezaba a cubrir las mejillas de Sharon cada vez que lo miraba de reojo. Y en cada ocasión una pequeña sensación de hambre lo embargaba por ello. Pero él contuvo él impulso que le provocaba esa reacción y esta vez espero a que ella decidiera empezar la conversación.

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—Yo... —empezó Sharon quedamente —tú... es decir. No sé cómo decir esto—dijo tocando su cabello en una señal de nerviosismo, luego suspiro y lo soltó. “No eres una cobarde” se reprendió antes de decir lo que estaba pensando: — ¿Por qué... porque me besaste?

Alexander la miro fijamente y cuando contesto la vio directamente a los ojos como si quisiera ver. No, no ver si no adentrarse dentro de su alma: —Porque lo deseaba.

— ¿Me de-se-a-bas? —repitió entrecortadamente ella para ver si entendía lo que él le estaba diciendo.
­—Por supuesto, siempre lo he hecho. Incluso desde la primera vez que te vi en aquel bosque. No deseo que te aparte de mi Sharon. Fui un estúpido al temerte por un instante, pero debes comprender que solo era un joven humano que no supo entender que eras en ese momento... —le dijo en un susurro y tomo su mano  para acercárselo a los labios antes de decir: —Yo estoy enamorado de ti Sharon. Siempre lo estuve, solo que por un momento la sorpresa y el miedo pudieron confundir mi mente... pero cuando trate de aclararlo tú desapareciste delante de mis ojos, tan rápido que solo me pareciste un espejismo —seguía relatando mientras sus ojos estaban agitados por el recuerdo y después de una pausa agrego ­— Me desespere ¿sabes? Y mi conversión no cambio eso. No recuerdo casi nada de mi vida como humano excepto a ti —le informo rozando sus labios por los dedos de ella —No me he olvidado de ti. Y no creo que pueda hacerlo. Esta nueva... vida... existencia—se corrigió— solo ha hecho que mis sentimientos hacia ti crecieran aun más. Yo te quiero a mi lado Sharon. Para siempre.... pero la pregunta es ¿tú me quieres?
—Yo... —dijo Sharon mirándolo a los ojos—Yo... no sé. No... —Se quedo callada y miro lejos de él—Estoy confundida.

Sharon sintió como Alexander la tomaba de la mano con un apretón más fuerte pero sin dañarla. La verdad era que ella quería volver a él, estar cerca de él y perderse en otro beso ¿”Cómo era que este sentimiento se estaba apoderando de ella? Alexander decía que la amaba...”

“Ella ¿lo amaba? —No estaba segura— Pero sentía algo muy fuerte y casi posesivo por él—reflexiono— ¿Esto era amor o solo un efecto secundario de recuperar a su mejor amigo humano —bueno, ahora ya no humano— y tenerlo junto a ella otra vez?”
—Sharon... —empezó Alexander inclinándose hacia ella hasta que sus rostros estuvieron a un suspiro de distancia — esperare. Esperare por ti siempre... para siempre—y esto lo dijo mientras rozaba sus labios con los de ella y sintió que su respiración se atascaba en su garganta. Cuando él se alejo ella soltó el aliento de nuevo; suave y lentamente.

Vio que Alexander inhalaba y cerraba los ojos. Y se dio cuenta que estaba oliéndola a ella. Sharon no pudo evitar de nuevo el sonrojo que se extendió por su rostro.

—Bueno, tengo que irme...—dudo antes agregar lo ultimo —mi Tío me está esperando debo volver con él.

Alexander inclino su cabeza en asentimiento y le dijo: — ¿te veré mañana?
Sharon asintió en aprobación también y le dijo: “—Si...” en un susurro.

Esto iba muy rápido, pero ella no podía ignorar sus emociones hacia Alexander. Ella lo quería a su lado. “¿Lo quería a su lado? —sopeso detenidamente en lo que sentía—si, lo quería a su lado, pero aun no podía decirle eso...” decidió después y volteo no sin antes decirle un adiós algo tímido y salir por la puerta tratando de evitar correr. Y pasaron varios minutos o tal vez horas para que ella regresara a la casa en donde vivía con su tío.

1 comentario:

Ahora decide: tus palabras o tu alma ¿cual eliges?

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