Princesa del Cielo

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Asunción, Paraguay
Hola, soy una amante del chocolate y de la lectura paranormal. Me gusta leer, escribir e introducirme a los diferentes y fascinantes mundos que existen dentro de los libros.
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martes, 16 de septiembre de 2014

Belleza Interior: Personaje en Bloody Cross

No me suele pasar crear personajes por capricho. Pero debo decir, que esta, si fue creada por ese sentimiento de:  "cuando vez algo y lo quieres, entonces lo haces realidad sólo por que sí". La imagen de la modelo me encantó. No sé, vi algo que me hizo desear crear algo con ella. 

Normalmente, mis personajes son bellos, pero debo decir que este personaje tiene una belleza un tanto extraña. Aún así, me divertí y me encantó hacer su historia, ya la juzgaran ustedes mismos.

Nombre completo: Nanael (Ilium)

Edad: No se puede distinguir tal vez unos 27 o 29 años. (1500 reales)  5ta generación.
Clan: Nosferatu
Secta:  la camarilla
Sexo: femenino
Inclinación sexual: Asexual
Ocupación:--
Disciplinas: Animalismo, Ofuscación, Potencia. (estos son los poderes)

Debilidades: Todos los Nosferatu son monstruosamente deformes. Su Atributo de Apariencia baja a cero y no puede ser mejorado. Todas las tiradas en las que intervenga la Apariencia fallan automáticamente.

Descripción Psicológica:

“Si han sido capaces de percibir los secretos de la naturaleza, podrán comprender ahora los secretos del espíritu”

Nanael es una criatura tranquila, de carácter fuerte y decidido. La mayoría del tiempo goza de descubrir todo lo que la rodea. Es una gran estudiosa, es celosa con los secretos que posee, no confía mucho en nadie, aunque siempre se muestra un tanto afable con los que la tratan. Es de la filosofía, tal como me trates de tratare.

Es una persona que valora la espiritualidad, más que la belleza, dentro de cualquier persona. Sabe distinguir muy pronto a las personas que tratan de mentirle, y se disgusta cuando tratan de burlarse de ella de cualquier forma. No desearan hacer que ella se enfade, porque así como muestra una fachada tranquila es extremadamente vengativa, lo aprendió de su querida sire. (creador vampiro)

Le encantan los insectos, mariposas, saltamontes, hormigas. La naturaleza es para ella como un libro abierto. No se preocupa por su actual apariencia, no lo cree un defecto y va maldiciendo su condición. Su sangre maldita lo ve como un don para poder conocer la belleza detrás de la horrible realidad. Las mariposas son orugas antes de evolucionar y ser libres. Le gusta vestir vestidos largos que cubren incluso sus brazos, aunque también lo deja al descubierto.


Muestra compasión con las personas que llega a apreciar, o si estas les cae bien. A veces, y solo a veces, le gusta ayudar sin ser vista a otras personas.

Descripción Física:

Nanael es una mujer de 1,70 de altura, de aspecto extremadamente delgado. Sus ojos son dos esferas casi completamente negras. Sus cabellos antes negros cayeron completamente durante su conversión, al igual que los huesos de su cara se reformaron para dar paso a lo que hoy en día es con una nariz pequeña y labios casi hundidos. Sus ojos son grandes para su rostro. Dos esferas marrones o negras dependiendo de la luz. Sus orejas algo pequeñas. Todos las que la ven no saben si quedar fascinados y horrorizados, o ambas cosas por su apariencia. Su tez es extremadamente blanca, y posee en su espalda unas cicatrices. Una delgada línea vertical y ocho horizontales como las vertientes de un rio, saliendo del principal.

Suele vestir vestidos de todos los colores, le gustan los vestidos largos que cubren sus mangas. Sus manos son delgadas y su piel al tocarla es como sentir una delgada hoja que fuera a desquebrajarse aunque es muy resistente.

Historia:


¡Oh, que hermosa eres!  ¡Un regalo de los dioses, sin duda!

Aquello marcaría su destino más adelante, nacida como la hija de un rey en una antigua ciudad cuyo nombre yace olvidado en los albores de la historia,  fue educada como tal. Un pueblo con tradiciones estrictas y amantes de la cultura. Grandes bibliotecas y una fe y creencias hacia los dioses como ninguna otra. No había ciencia o arte que no le fuera inculcada a la joven, pues su belleza era extrema y sus palabras eran órdenes para cualquiera que la oyera.

No fue así al cumplir los 17 años, cuando uno de los sacerdotes de los templos de más alto prestigio le dijo al rey que la belleza de la joven causaba envidia a los dioses. Que para calmar las ansias de ellos ella debía ser entregada en cuerpo y alma a los mismos. Los ojos de Ilium se llenaron de temor pero también de fuerza al comprender que no podía escapar de aquella sentencia. La iniciación de una sacerdotisa no era fácil, ni placentero. Pero ella amaba a su padre y a su gente y no permitiría que por su belleza le fueran quitadas las riquezas a la gran ciudad. Acepto su destino aunque al principio el temor la hizo rogar a su padre que no la dejaran llevársela. Sus lágrimas caían como piezas de cristal por sus mejillas en ese entonces sonrosadas por las lágrimas y sus lagos rizos negros enmarcaban un rostro perfecto.

El día de la iniciación llego, las preparaciones para servir a los dioses, y convertirla en una sacerdotisa que sirviera dentro del templo orando y alabando. Lo que el rey y el resto de los ciudadanos no sabían, era que realmente aquel hombre era quien había estado celoso por cualquiera que se acercara a la muchacha. Sus pensamientos retorcidos; eran que si destruía y marcaba el cuerpo de la joven, ya nadie más la desearía.

¡Oh, la marca de la muerte! ¡Ahora posees a la muerte, joven doncella, la muerte te sigue!

Lo primero que hicieron los otros fue sacarle su vestido de lino blanco sagrado; como cualquier otra iniciada, ya que su cuerpo debía ser purificado. Lo distinto de esta iniciación fue que ella no sería purificada como las otras. Se corrió el rumor de que era especial, que los mismos dioses la marcarían con esta ceremonia. Fue colocada de espalda y con un tipo de objeto ardiente fue marcada en la espalda. Los gritos de la joven se dejaron escuchar en el gran templo.

Una línea que bajaba del cuello por toda la espalda y de esta línea luego salían vertientes. El calor estaba marcando su cuerpo. Ocho líneas en horizontales, derecha e izquierda, como los brazos de los ríos y una línea principal. Fue dicho que aquellas marcas representaban que ella serviría directamente al linaje de los dioses. Ellos hablarían a través de ella. Las marcas fueron profundas, a pesar de conservar aún la hermosura de su rostro, una consecuencia es que no pudo caminar completamente derecha en meses luego de que estas se curaran. Aún así las cicatrices estaban ahí cada vez que se desvestía y aunque no podía verlas las sentía como brazos que la atrapaban. Sus rasgos se volvieron más viejos a pesar de su joven de edad con el pasar de los años. Las cicatrices fueron horribles los primeros tiempos porque la medicina de aquella época era poco ortodoxa. Nadie osaba acercarse a ella excepto el sacerdote y una anciana que solo aparecía en las noches para atender sus heridas. Ella no estaba segura de porque, pero decía que era porque su abuelo había sido un gran amigo. Aunque no es que la tratase muy bien, era tosca, y asustaba mucho a la Ilium. Y su apariencia era realmente espeluznante.
Pasaron los años  una sequía asolo la gran ciudad. Ilium oro a los dioses y ofreció su larga y negra cabellera a los dioses. Ella siempre lo entregaba todo sin siquiera dudarlo si lo veía como su deber. 

Una cualidad que hacía que a pesar de hacer que algunos le tuviera miedo y a veces lastima por la condición de su cuerpo fuera respetada. Era muy trabajadora, no era como las demás que se pasaban entre los templos bebiendo el vino y siendo veneradas a todas horas como las sacerdotisas del gran dios de la ciudad. Se dedicaba a cuidar de los pergaminos que guardaban el comienzo y la forma en que se creó la gran ciudad así como la información de linaje. Los cantos y rezos a los dioses, los pergaminos que hablaban sobre el cielo y el infierno. Llenándose de todos aquellos grandes conocimientos, siempre curiosa y habida de aprender.
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La Nosferatu quien más tarde se haría con ella la observo durante todo ese tiempo.  La maldición o don que cain le había dado a ellos como Clan no era para cualquiera. Pero ella se dio cuenta de que la mente de la joven con ahora ya 26 años era fuerte o más bien tendría que serlo si deseaba sobrevivir. Le gustaba, y aunque había prometido cuidar de los descendientes de su amigo, también estaba deseando hacerse con aquella joven.

Ella se había enterado de porque la muchacha estaba en aquellas condiciones y no pudo hacer nada debido a que el ritual había sido hecho al amanecer con lo cual se encontró imposibilitada para prestar su ayuda. Era después de todo un monstruo de leyenda en aquella ciudad, la señora de la peste la llamaban. Todos habían oído hablar de ella pero pocos la habían visto realmente. Era con quienes los padres asustaban a sus hijos para que se acostaran temprano y que los jóvenes no se aventuraran en los callejones más bajos de la ciudad solos.
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Una noche en la que nadie observaba el antiguo sacerdote quien nunca se había olvidado de su obsesión por la joven a pesar de su actual condición, delgada y con el cuerpo marcado por aquellas brazas aún poseía una gracia que atraía, lo atraía. Era una necesidad que lo volvía loco. Y su delirio y obsesión solo se había incrementado con el paso de los años y con el continuo rechazo e indiferencia de la joven que llevaba aquella obligación de sacerdotisa del templo en lo más alto. Ilium se encontraba rezando a los dioses cuando sintió un fuerte golpe en su cabeza y todo  quedo a oscuras.

Cuando despertó su sangre quemaba, sus huesos parecían estar siendo triturados sus ojos dolían como si estuvieran siendo picados por miles de agujas. Sintió un cuerpo a su lado, y con la vista nublada y el dolor recorriendo su cuerpo tan intensa como la sed abrumadora se levantaba dentro de ella. No supo porque lo hizo, ni cuánto tiempo estuvo en aquel lugar, pero alguien le hablaba de traición de porque ella había sido llevada al templo, que sus cicatrices no eran realmente por los dioses si no por el que ella había devorado y cuya sangre ahora estaba en su garganta. Era un bestia, era una criatura maldita, era un demonio, era un dios de los muertos, miles de pensamientos cruzaron su mente, al igual que la conciencia de lo que le estaba pasando se apoderaba de ella. Su cuerpo estaba cambiando.

Ira. Dolor. Muerte.

Sangre.

Soledad. Odio. Tristeza. 

Lagrimas espesas color carmín recorrían su ahora pálida piel. Por la vida que había tomado, por los dioses que la habían dejado, por ni siquiera sentir remordimiento por la vida que había tomado.

“Todos somos bestias –se dio cuenta  Ilium- Todos somos monstruos. Sin importar el exterior….” Y mientras su mente se estaba perdiendo una pequeña cosa alada se acerco a ella en aquella oscuridad y se poso sus manos y con ella la iluminación.

Su Sire, fue de algún modo bondadosa con ella. Le enseño a sobrevivir y tantos secretos como ella deseara conocer. Como moverse en la ciudad y muchas otras cosas. Pero como todo, al igual que su antigua belleza acabo. Subieron reyes, cayeron otros. Las guerras las obligo a esconderse y vagar por otros lugares y a mantenerse ocultas. Y estuvieron juntas hasta que se separaron por razones que a ella no le gusta mencionar.
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En la actualidad ella se encuentra en Italia, ha residido allí desde hace cuatro años. Muy pocas veces sale de sus escondites. Le gusta la soledad la mayoría del tiempo.
http://www.bloodycross.net/

1 comentario:

  1. Tu trabajo es impresionante. Crear un personaje, con toda una vida es algo muy complicado y vos lo hiciste genial. Creaste un personaje tan oscuro como vos, pero al mismo tiempo lleno de luz. Es macabro y tierno. Da para mucho.
    Te felicito.
    Saludos.

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